Desastre en el Golfo de México
Una Nueva Llamada de Emergencia.
Por Rubén Arvizu*El derrame masivo de petróleo que aún fluye en el Golfo de México causado por la explosión de la plataforma de perforación en aguas profundas Horizon, arredanda por British Petroleum (BP) y su eventual colapso ya es considerado el peor desastre ambiental en la historia de EE.UU. y, posiblemente, del mundo entero. Las consecuencias de este flujo de derrame de petróleo proveniente de las profundidades del océano es incalculable. Estamos realmente ¡en un territorio desconocido!
Jean-Michel Cousteau, presidente de Ocean Futures Society, junto con su difunto padre, el legendario capitán Jacques Cousteau, han hecho enormes contribuciones al conocimiento y comprensión de los océanos de nuestro planeta y sus diversos cuerpos de agua. Hace unos días, Jean-Michel acompañado por un grupo de dedicados científicos de su organización, viajó al lugar del accidente en el Golfo de México. Han estado ahí voluntariamente evaluando la situación para ayudar a colaborar en la búsqueda de soluciones.
Jean-Michel ha declarado lo siguiente "He estado en el sitio del
derrame de los súper tanques Exxon Valdez en Alaska y Prestige en
España, pero no se comparan con la magnitud de lo que está ocurriendo
en el Golfo. Debemos buscar soluciones inmediatas, pero sobre todo
encontrar razones para que esto no vuelva a suceder y saber qué hacer
ante futuros accidentes como el presente. "
Ahora enfrentamos una terrible pregunta después de observar los desesperados y hasta ahora fallidos intentos para controlar o tapar el pozo.
¿Cuál es el impacto ambiental y el alcance de los daños a los
ecosistemas marinos y las zonas costeras, tan rico en biodiversidad en
plantas y animales? El Golfo de México es hogar de una de las barreras
de arrecife más grande del mundo, el Arrecife Mesoamericano, única en
el hemisferio occidental y sólo superada en tamaño por la Gran Barrera
de Coral en Australia. Es un sistema natural con más de 225 millones
de años de existencia. Los arrecifes funcionan como una barrera
natural contra las tormentas y huracanes y son cruciales para la
supervivencia de especies vegetales y animales. Al mismo tiempo, es
una defensa muy importante contra la erosión costera. Conocemos la
fragilidad de estos ecosistemas y que son particularmente susceptibles
a las amenazas de contaminación. Más de 400 especies viven en las
islas y humedales y corren un grave riesgo de toxicidad. El
agotamiento del oxígeno ocasionado por el petróleo y los dispersantes
usados para disolverlo amenaza a los peces y el plancton con un efecto
dominó que afecta toda la cadena alimenticia. En los estados de
Louisiana y la Florida, innumerables aves y otros animales han muerto
ya y muchos más están en grave peligro.
Cuando el súperpetrolero Exxon Valdez encalló en el estrecho Prince
William hace 21 años, derramó 11 millones de galones de petróleo crudo
que contaminó todo a su paso - el agua, las playas, las rocas, las
aves, los animales marinos y plantas. La masa negra cubrió más de
2,000 kilómetros de costa y 11.000 kilómetros cuadrados del océano.
Las limitaciones de los recursos humanos para combatir el desastre
fueron obvias cuando vimos a más 12.000 personas tratando de limpiar
aquella masa aceitosa utilizando palas y toallas de papel. Después de
veintiún años, los efectos negativos del derrame siguen vivos en ese
sitio antes prístino con una miríada de efectos adversos que ha
disminuido su carácter "salvaje". Para poner el nuevo desastre en
perspectiva, se estima que el equivalente del derrame del Exxon Valdez
es arrojado en el Golfo de México cada cuatro días. Parece que no
estamos mejor preparados para este tipo de desastres 21 años más
tarde.
Algunas grupos políticos, de negocios y medios de comunicación cínicamente sostienen que se trata de un "fenómeno" natural. Según ellos, un poco de petróleo existe en forma normal en el agua y el océano se encargará de eliminar este derrame.. naturalmente. ¡Nada podría estar más lejos de la verdad! El petróleo crudo es el resultado de una mezcla heterogénea de compuestos orgánicos fosilizados, predominantemente hidrocarburos depositados hace millones de años en capas sedimentarias de la Tierra. Los hidrocarburos son insolubles y por lo tanto no se mezclan con el agua del océano. Las olas lodosas de color marrón oscuro arriban intactas a las playas, marismas y humedales, no diluidas por el agua; aniquilando a su paso animales y plantas.
Este derrame de petróleo, mucho más grande y más intenso que el de cualquier otro súper-petrolero, se encuentra en el fondo del océano - arrojando enormes cantidades de petróleo a casi dos kilómetros de profundidad. El origen de este desastre ecológico crea una amenaza oculta bajo la superficie del agua. Un equipo de científicos de la Universidad de Georgia ha confirmado la existencia de 'nubes' de petróleo, que contienen pequeñas partículas del hidrocarburo en las profundidades del océano. Algunas de esas 'nubes' tienen cientos de metros de espesor y se extienden por varios kilómetros. Esto revela la verdadera catástrofe ecológica en el Golfo. Los tiburones y las tortugas ya están nadando y muriendo a través de este caldo tóxico. No hay manera de predecir lo que sucederá si el flujo del crudo no puede ser mitigado en los próximos meses, o peor, si sigue así hasta que la fuente del derrame se haya agotado. En cualquier caso, no se puede argumentar que los efectos negativos y adversos son incalculables y catastróficos.
No perdamos de vista otro axioma fundamental; la contaminación del medio ambiente no conoce fronteras. No necesita pasaporte para viajar a los más remotos confines de nuestro planeta. Las corrientes submarinas y la prevista actividad ciclónica de esta temporada, sin duda llevará millones de litros a los hábitats ya precarios en el Ártico y la Antártida. Así que no nos sintamos a salvo o, peor aún, separados de este desastre simplemente porque no estemos en las costas del Golfo.
¿Qué lecciones hay que aprender de los derrames de petróleo del pasado que se han repetido sin cesar durante los últimos veinte años? Sabiendo que el mundo es impredecible significa que nuestras tecnologías deben diseñarse con mayores márgenes de seguridad, y efectuar con toda honestidad las revisiones periódicas necesarias tanto a los equipos operacionales como al personal humano, cumpliendo fielmente la presente ley de reglamentación. Hasta el momento, todo indica que la British Petroleum, en su afán de obtener mayores ingresos, no aplicó los procedimientos correctos en esta plataforma petrolera y rechazó las reiteradas advertencias de los técnicos que la operaban, con la consecuente pérdida de vidas humanas.
Ante esto, tenemos que desarrollar un nuevo modo de pensar, tanto como sociedad y especialmente en el lado empresarial para que se apliquen y diseñen los planes de prevención.
Como dice el viejo refrán: ¿Por qué nunca hay suficiente tiempo para evitar un error, pero sí siempre hay tiempo suficiente para tratar de arreglarlo? La triste realidad por la forma como se han tratado hasta ahora estos "errores" es que no sólo no se tomaron los pasos correctos de prevención, sino que ante la amenaza de una catástrofe, tampoco se asignó la cantidad correcta de tiempo o recursos para corregirla y evitarla. El Exxon Valdez y Katrina se destacan como crudas advertencias de esta forma de actuar. Ser sorprendidos constantemente por las catástrofes sólo indica que la arrogancia domina más nuestros actos que el sentido común. Si las medidas preventivas son demasiado difíciles de implementar, entonces las perforaciones en mares profundos no son una opción.
Jean-Michel Cousteau ha dicho a este respecto: "Algo muy triste de la especie humana es que hablamos mucho pero actuamos muy poco hasta que tenemos un nuevo desastre en nuestras manos"
Ya no podemos cambiar lo que ha ocurrido, pero ojalá y aprendamos las lecciones de esta calamidad. Como sociedad, reorientemos y cambiemos la manera en que usamos nuestro medio ambiente. Esa mentalidad equivocada 'de rapaz' explotación de nuestros recursos naturales (flora y fauna), pensando que la tecnología solucionará todos los males creados por ese apetito voraz. Adoptemos una nueva filosofía: una que enfoque en forma más equilibrada el uso de los recursos del planeta y nuestra relación con la naturaleza ... de la cual somos sólo una pequeña parte. Tenemos que aceptar el hecho de que la naturaleza es mucho más compleja de lo que creemos entender y que la tecnología es mucho más limitada de lo que queremos creer.
*Rubén Arvizu esConsejero Principal de Comunicaciones para América Latina de Ocean Futures Society www.oceansfutures.org yDirector para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation Como escritor, sus artículos se publican en numerosos medios informativos en Estados Unidos y América Latina habiendo obtenido varios premios internacionales, entre ellos La Pluma de Plata. www.wagingpeace.org . Su correo electrónico es rumzky@ac.com

